EL URUGUAY COMERCIAL, PASTORIL Y CAUDILLESCO (1830 – 1875)

 

EL URUGUAY COMERCIAL, PASTORIL Y CAUDILLESCO (1830 – 1875)

 


Texto 2: La vida en el campo:

 

a)  Relato de la estancia la virgen de los desamparados.

 

“Cerca de la casa no había plantación alguna, ni siquiera un árbol de sombra, ninguna planta cultivada; solamente había algunos grandes corrales para el ganado en los que se hallaban de seis a siete mil cabezas (…) La cocina era enorme y parecía un granero (….) No había sillas, ni mesas, ni cuchillos y a la hora de comer se volcaba el puchero en una gran fuente chata, mientras el asado se lo servía cada uno directamente del asador, tomando la carne con los dedos y cortando su tajada. Los asientos eran troncos de árboles y algunas cabezas de caballo. Habitaban la casa una anciana negra y canosa de  unos setenta años de edad, y dieciocho o diecinueve hombres de todas las edades y tamaños y variedad de colores (…) Había un capataz y siete u ocho peones, los demás eran agregados (…) atraídos por la abundancia de carne (…)

Al despuntar el día todos estaban sentados alrededor del fogón tomando mate y fumando un cigarrillo; antes de salir el sol to dos estaban montados a caballo repuntando al ganado; a mediodía todos regresaban para el almuerzo (…) Al cabo de pocos días me sentí muy cansado de comer y se me ocurrió que habiendo tantas vacas podría ser posible conseguir alguna leche (…) pero la anciana negra  se lanzó apasionadamente en la oposición. Afirmaba que ninguna vaca había sido ordeñada en el establecimiento desde hacía doce años cuando el dueño hiciera una visita al mismo en compañía de su joven esposa (…)”

Tomado de G. Hudson, “La tierra púrpura”, Ed. Marcha, 1968

 

b) Informe del cónsul francés:

 

“El ganado constituye la única y verdadera riqueza del  país (…) Es la prodigiosa abundancia de ganado que atrae el comercio de todas las naciones y suministra por si sola todos los medios de intercambio. Este género de explotación exige menos trabajo y cuidados, lo cual hace que los naturales  lo prefieran a cualquier otro. Cabe señalar que constituye por sí sola toda la industria de los habitantes (…)

No es raro ver propietarios de muchos millares de vacunos, sin contar los caballos y los lanares y no temo de ser tachado de exagerado al advertir que hay los que poseen 30, 40 y aún 50.000 cabezas. Esto sería apenas creíble en Europa (…)

Citado por Williman “Historia económica de Uruguay”, Montevideo, Fin de Siglo, 1992

 

Texto 3: El comercio.

“Los comerciantes montevideanos y los dueños de las famosas pulperías volantes  adquirirán  los  cueros  que  le  proporcionaban  las  partidas  de faeneros  clandestinos, o las decenas de miles de ocupantes de tierras que se asentaban  en  nuestra  campaña  con  un  pequeño  rebaño,  sin  que  ello impidiera la faena de ganado ajeno.

Las estancias no estaban bien organizadas: la marca no era de rigor y los comerciantes no se preocupaban por el origen de los cueros que compraban. Las partidas de faeneros clandestinos brasileños penetraban permanentemente en nuestro territorio a través de una frontera indeterminada  donde el contrabando era tan natural como la respiración”.

Tomado de Alonso, Salas, “Partidas políticas”, Montevideo, Ed. Banda Oriental, 1986.

                                                                                    

En una época donde eran intransitables los caminos terrestres, los ríos se convirtieron en los principales ámbitos de transporte mercantil. Además, las aduanas de los países vecinos no estaban todavía conformadas de manera que  pudieran  impedir  la  entrada  y  salida  de  mercaderías  a  través  del cabotaje uruguayo. Es así que casi la mitad de los 300.000 cueros exportados por Montevideo entre 1856 y 1858 eran de origen argentino y riograndense y lo mismo sucedió con la cuarta parte del tasajo po r allí exportado. Este “comercio de tránsito” permitió la acumulación de grandes ganancias que fueron dar a manos de algunos pocos grandes establecimientos comerciales, en su mayoría de europeos residentes en Montevideo. Estos nuevos ricos se transformaron en prestamistas del propio Estado acrecentando aún más su fortuna (…) Tal acumulación de riquezas hicieron posible el surgimiento de los primeros bancos en Uruguay.

Tomado de Nahum, B.; “Historia del Uruguay”. Tomo I” Montevideo, Ed. Banda Oriental, 2002



Estos primeros gobiernos uruguayos debieron enfrentar los problemas causados por los factores de perturbación o inestabilidad.1) Problemas económicos.- La ganadería, principal fuente de riqueza, estaba en retroceso como resultado de los largos años de luchas. La disminución de ganado había sido provocada por las matanzas indiscriminadas y el robo de ganado hacia Brasil. El ganado se había dispersado y era difícil saber a quien pertenecía.

La agricultura tenía escaso desarrollo y era insuficiente para el consumo local. Muchas veces hubo que importar trigo desde el exterior para tener harina. Había chacras sólo en torno a la ciudad de Montevideo y, en general, los habitantes de la campaña despreciaban el trabajo agrícola.

La industria prácticamente no existía. El trabajo artesanal apenas cubría las necesidades de consumo local (vestimentas, vivienda). La actividad industrial más importante era la de los saladeros de carne y cuero. Requería poca inversión de dinero, no necesitaba mano de obra especializada y utilizaba la materia prima más abundante en el país: el ganado. Los cueros y la carne salada (tasajo) se exportaban, pero, en el caso de la carne salada los mercados consumidores eran escasos: Brasil y Cuba, donde se utilizaba para alimentar a los esclavos.

Los productos importados eran más que los exportados, por lo que la balanza comercial era deficitaria.

Uruguay carecía de moneda propia; circulaban monedas brasileñas de cobre y papel moneda argentino desvalorizado. Esto complicaba las transacciones comerciales por falta de efectivo y por la inseguridad que existía acerca del valor de los billetes.

El principal problema social era el conflicto entre los propietarios y poseedores de tierras. No era un problema nuevo, se había desarrollado durante la época colonial, pero se había agravado. La revolución artiguista había creado una situación nueva con el reparto de tierras hecho en 1815. Incluso, antes del reparto hecho por Artigas, en 1814, durante el breve dominio de Buenos Aires sobre la Provincia Oriental, se habían hecho entregas de tierra por el gobierno porteño. Además muchos propietarios españoles habían huido y sus campos fueron ocupados por los revolucionarios sin ningún título.

Posteriormente, durante la dominación portuguesa y brasileña, los repartos artiguistas fueron desconocidos y hubo nuevas entregas de tierras para beneficiar a aquellos que apoyaban la dominación.

Numerosos propietarios que habían huido regresaron y se presentaron ante los tribunales a reclamar sus tierras, provocando una ola de desalojos.

Posteriormente se produjo la revolución de 1825 y el retiro de los brasileños. Nuevamente hubo propietarios que huyeron y ocupantes de tierras que las hacían producir aunque no tenían título de propiedad.

Sobre una misma tierra podía haber varios propietarios alegando derechos que provenían de diferentes gobiernos.

econocer el derecho de unos significaba dejar sin tierras a los otros. Quines se sentían despojados recurrían a buscar el respaldo de los hombres fuertes del campo, los caudillos, y al uso de las armas para mantener sus tierras. Por lo tanto este conflicto entre propietarios y poseedores era también un problema económico, político y jurídico.


 La forma en que se había producido la “independencia” provocaba la falta de un verdadero sentimiento de identidad nacional. La “independencia” era muy relativa. Las primeras presidencias debían resolver el reconocimiento del nuevo estado por otros países y asegurar su viabilidad como estado.

Las luchas internas que no sólo pasaban por la discusión parlamentaria o el cruce de artículos en la prensa, sino que llevaba al enfrentamiento armado. Habían bandos más o menos identificados: unitarios, federales, abrasilerados, lavallejistas, riveristas. Pero las principales divisiones tenían que ver con enfrentamientos personales entre los caudillos, como era el caso de Rivera Y Lavalleja, primero, y de Rivera y Oribe después. No era ajeno a estas luchas el conflicto por las tierras.

c) Las dificultades para aplicar la constitución en una realidad que poco tenía que ver con aquellos países de donde se había copiado. La mayoría de la gente reconocía como autoridad a los caudillos, por que los estimaba y respetaba, y no a las autoridades establecidas por la constitución.  Cuando Rivera realiza desconoce al presidente Oribe e inicia una revolución, los riveristas decían que el presidente “se había revelado contra Don Frutos”, porque para ellos el que “mandaba” era, naturalmente, Fructuoso Rivera, estuviera o no investido de poder por la constitución.


                                               

Actividad: 1.- A partir de la lectura de los textos y las imágenes identifica las características  económico – sociales del Uruguay en las primeras décadas de vida independiente.



Texto 4: La Revolución del Lanar: 1º elemento de modernización en la estructura económica rural:

 

Las escasas ovejas que existían en el país al comenzar el siglo XIX, fueron de origen español, cuya calidad era deficiente al grado de utilizarse solo para colchones y almohadas. La cruza con animales europeos era pues fundamental.

Aunque hubo importantes introducciones de la raza merina antes de 1839, antes de la Guerra Grande, fue reanudado recién luego de 1852.

La década del ´60 presenció un nuevo empuje de introducciones de ovinos finos para la mestización como el merino. Los estancieros importadores de buenos ovinos pertenecían en la mayoría a determinados departamentos del país:

 

1860        1873      

 

San José y Flores……………………….......………..12%          18%       

Colonia………………………………………………12%           16%       

Soriano………………………………….....….……..17%            17%       

Durazno………………………………………..…….6%              7%         

Paysandú y Río Negro……………………….............9%            11%       

Florida……………………………………………….5%             11%         Porcentaje referido al total de la

Total………………………………………………….61%           80%         existencia ovina en el país

 

 

De estos datos se pueden extraer las siguientes conclusiones: la explotación ovina abundó en  el litoral y centro -sur donde predominaban los extranjeros y se equilibraban la pequeña, la mediana y la gran propiedad.

 

Con referencia al stock ovino total, frecemos los siguientes datos:

En 1852 había 795.000 ovinos

En 1860 había 2.594.000.

La introducción de ganado y la relativa paz política que sobrevino a la Guerra Grande explican este notable paso adelante.

Tomado de Barran, Nahum, Historia Rural del Uruguay moderno.

 

“La difusión del ovino significó la primera modificación   de la estructura económica rural desde la Colonia. La lana quebró la “edad del cuero” y fue un vehículo de modernización, pues permitió al país ingresar a mejores niveles de explotación económica. El ovino impulsó la tecnificación del agro (baños, bretes alambrados) y demando mano de obra especializada, que asentó   la   tierra   y   ascendió   socialmente   gracias   a   él.   Elemento   de pacificación en el permitió el surgimiento de un nuevo sector social con espíritu de empresa y mentalidad capitalista.

 

La buena calidad de la lana amplió los mercados exteriores del país. Acentúo su dependencia pero diversificó nuestros rubros exportables y nuestros mercados de consumo, distribuyendo esa dependencia entre varios centros económicos mundiales. EL ingreso que captó del exterior representó un fuerte enriquecimiento para el agro, lo que le permitió después invertir en otros rubros de la modernización: alambrado, mestizaje del vacuno.

 

En primer lugar una fuerte demanda europea. A medida que avanzaba el siglo XIX la producción de las naciones europeas que se dedicaban a la Industria textil se hizo cada vez más insuficiente. Inglaterra, Francia, Bélgica, apenas podían alcanzar a cubrir el 44% de lo que la Industria Británica necesitaba, o el

27% de lo que necesitaba la francesa, Recurrir a los lugares donde podía producirse lana de buena calidad y barata fue imperativo para los industriales europeos.

En la década del 60 también ocurrió un hecho que lo favoreció. La Guerra de Secesión de Estados Unidos (1861 – 1865) anuló el envío de algodón americano a Europa. Desprovista de una de las dos fibras textiles que alimentaban su industria, Europa tuvo que volcarse necesariamente a la compra de lana en mayor cantidad que hasta ese momento.

En tercer lugar debe mencionarse la causa interna uruguaya. Tímidamente los estancieros criollos se fueron acercando al lanar cuando observaron  que ares extranjeros radiados en el país, acometían su  explotación con buenos resultados económicos. Lo que primero fue visto por los criollos como un trabajo de “gringos” (la cría del ovino), pronto se les presentó como un buen negocio. La crisis vacuna por un lado y el hecho de que el ovino la complementara, sin sustituirlo al vacuno, tanto en el consumo de los pastos como en las eventualidades comerciales, hizo que su explotación se generalizara en la República. El ovino fue visto como una especie de seguro climático y económico. Cuando había sequía y el ganado vacuno podía morir, el ovino resistía mejor. Cuando había exceso de lluvia y el ovino podía sufrir  notablemente, el vacuno resistía mejor. Años en que bajaba el precio del cuero, subía el de la lana; y a la inversa, años en que podía decrecer el precio de la lana, mostraban cotizaciones favorables para el cuero vacuno. Ello explica la generalización de la cría de la especie en todo el territorio nacional.

Consecuencias:

El ovino contribuyó a repoblar el campo y la estancia porque necesitaba mucho más personal para su cuidado.

Además sedentarizó a la población rural, puesto que ese pastor debía permanecer en un puesto fijo, desde donde realizar el cuidado de las ovejas a su cargo. Además fortaleció una clase media rural a la que ele era más fácil llegar a la explotación del ganado menor que al del ganado vacuno, no disponiendo ni de la tierra ni del capital necesarios como para desenvolverse con comodidad en la explotación del bovino. Si en cambio para llevar adelante a explotación del ovino, que necesitaba menso precio y cuyo precio por cabeza era más bajo. Finalmente se facilitó el ascenso social, y quienes comenzaron como pastores   de una majada o puesteros, fueron retribuidos con un tercio del proceso anual de ella o su mitad, o con una parte de la lana que produjera, lo que habilitó a muchos hombres sin capital a iniciarse por su cuenta.

Desde el punto de vista económico, las consecuencias fueron también de gran importancia. En primer lugar hay que señalar que el ovino significó la primera quiebra a la edad del cuero en a que el país había permanecido desde su época colonial.

Esto significó diversificar  los rubros exportables  uruguayos. Al tasajo y los cueros había que sumar ahora la lana. Y a su vez ello trajo como consecuencia la diversificación de los países compradores. Mientras se vendían los cueros a Inglaterra y Estados Unidos, mientras el tasajo iba, como siempre a Brasil y a Cuba, la lana empezó a ir a Francia y Bélgica.

Tomado de B.  Nahum, Manual de Historia del Uruguay, Tomo I, Montevideo, Ed. Banda Oriental, 2002

 

Aspectos políticos: El Uruguay Caudillesco: casi un siglo de conflictos y guerras civiles.

 

Cronología Política del Uruguay en el Siglo XIX.

 

1830 – 1834: Fructuoso Rivera.

1868 – 1872: Lorenzo Batlle

1835 – 1838: Manuel Oribe

1872 – 1873: Tomás Gomensoro

1839 – 1843: Fructuoso Rivera

1873 – 1875: Pedro Varela

1843 – 1853: Joaquín Suárez                                         

1876 – 1880: Lorenzo Latorre

1853 – 1854: Triunvirato

1880 – 1882: Francisco Antonio Vidal

1854 – 1855: Venancio Flores

1882 – 1886: Máximo Santos

1855 – 1856: Manuel Basilio Bustamante                            

1886 – 1890: Máximo Tajes

1856 – 1860: Gabriel Antonio Pereira

1890 – 1894: Julio Herrera y Obes

1860 – 1864: Bernardo Berro

1897 – 1899 Juan Lindolfo Cuestas

1864 – 1865: Aguirre

1865 – 1868: Venancio Flores

 

 

1.- ¿Quiénes eran los caudillos y los doctores?

Introducción:

 “Desde el punto de vista social el nuevo país tenía un dualismo marcado: Montevideo – Campaña.

La ciudad europeizada frente a la campaña semi bárbara, la ciudad comerciante frente al campo productor, eran rasgos generadores de un antiguo antagonismo que se tradujo en las largas luchas entre “caudillos” y “doctores”

La campaña estaba habitada por el gaucho, habituado a la libertad y con pocas necesidades para satisfacer (con más frecuencia mediante el contrabando o robo de animales   que por el trabajo, no abundante en un medio donde primaba la ganadería extensiva).La carencia de una clase media de agricultores y estancieros pequeños que diera estabilidad al medio, la soledad de los campos creada por los numerosos latifundios, la facilidad de la obtención de alimento (ganado al alcance de la mano, sin marca y sin cerco), el desorden provocado por dos  décadas de guerra, el odio a la autoridad (española, porteña, portuguesa, brasileña), siempre represiva; todo ello contribuyó a crear un clima de hostilidad a la ciudad, de donde venían las ordenes, los reglamentos. Las trabas a una libertad personal que se consideraba  como el máximo bien, en una escala de valores reducida.

El gaucho se expresó por el caudillo suma de pericia y coraje, al que se adhería por admiración varonil y espontánea. Él fue el centro de la autoridad aceptada en el campo, tanto más cuanto se oponía o tamizaba a ala que provenía de la capital. Si caudillo y gobernante eran la misma persona (Fructuoso Rivera), el Estado se hacía obedecer; si no lo era, la vida política de la ciudad y la campaña corrían por carriles separados y con frecuencia se enfrentaban.

En  la  ciudad  (...)  las  influencias  ideológicas  y  de    la  moda  europea  calaron  hondo  en  una  burguesía  que  se  iba enriqueciendo y aprendiendo a manejar el Estado a través de sus hijos doctores, como había manejado sus negocios familiares (estancia, comercio de importación, saladeros, barraca, barcos). Miró a la campaña como sede de “barbarie”, y al gaucho como residuo  el  indígena  salvaje  que  debía  desaparecer  para     que  la  “civilización”,  que  entendía  representar,  se  asentara definitivamente en el país. Ello implicaba orden, autoridad, sujeción  a la voluntad de los hombres cultos (“Los Doctores”) de la ciudad.

Tomado de Nahum, Manual de Historia del Uruguay. Tomo I  Banda Oriental, Montevideo, 2002

 

Los doctores: Eran los principales dirigentes políticos   en la ciudad  de Montevideo. Tenían una formación universitaria, la mayoría de ellos abogados, provenían de las familias más ricas en la sociedad y tenían una fuerte vinculación cultural con Europa, principalmente con Francia e Inglaterra. Los sectores doctorales, formados en las ideas liberales europeas, fueron quienes difundieron y quisieron imponer un programa de gobierno que respetara la Constitución, la organización de la administración de Gobierno y la  modernización  de  la  economía.  Muy relevantes entre ellos fue José pedro Varela.

Pero no contaban con el apoyo de la mayoría de población a la que no incluían en sus programas

El caudillismo: “En 1830 la realidad del país era netamente caudillesca. En este un país semidesértico, sin alambrados y sin caminos, sin agricultura que cree hábitos sedentarios y pacíficos, al mismo tiempo que intereses conservadores; sin más vías ni medios de comunicación que el caballo y la carreta, con costumbres  musculares  y  púgiles  generadas  por las  faenas pecuarias; sin más centro de asociación que al pulpería, ni más autoridad reconocida que la del caudillo. La acción de la autoridad legal casi no puede ejercerse en ese desierto con tan largas distancias cortadas de montes y serranías. La comisaría y la escuela, los dos órganos de la civilización de la ciudad, son escasos, están disperso, perdidos en vastas zonas, no alcanzan a ejercer influencia sensible. Los mismos exiguos núcleos poblados están bloqueados por el desierto pastoril; y por la ley de la proporción de las masas; es más la influencia   que el campo ejerce sobre ellos, que las que ejercen ellos sobre el campo ¿Qué entiende el gaucho de la política de la ciudad? Lo que entienden la mayoría de los campesinos de todos los países del mundo, muy poco o nada.... Aquí en Uruguay, el Gaucho ecuestre y bravo acostumbrado a pelear, que ha hecho el país con su brazo y con su sangre, que no tiene apego al terrón, que no cultiva, romántico del valor y duro para la muerte no puede ser ni encajado en la legalidad convencional, por las condiciones en que vive, ni puede ser desechado, por su carácter y por su traición.

Alejado de la ciudad cuyos hábitos y política le son ajeno, huraño con el “doctor” que le desprecia, receloso de las autoridades, cuya arbitrariedad siempre teme ¿cuál será la intervención en la vida política? Necesariamente seguirá a los caudillos. El caudillo es un gaucho como los demás, por sus sentimientos y hábitos, pero más inteligente, más enterado, más enérgico, más emprendedor, su prestigio le viene en la superioridad de sus condiciones respecto a la masa. El gauchaje deposita en él su confianza política, es una delegación de soberanía hecha de modo tácito, sabe que donde está el caudillo esta su causa. Si él se levanta le siguen; muchos no saben bien por qué pelean, pero están con su caudillo....”

Alberto Zum Felde

 

“La posesión de la tierra se convertía en un premio si era partidario el caudillo vencedor o en castigo si era el perdedor. Rivera confiscó las propiedades de los lavallejistas y Oribe la de los riveristas........ Esta problemática de la propiedad de la tierra habría de durar varios años y constituyó la base el poder para los caudillos, al crear situaciones e dependencia personal ubicadas más allá de las disposiciones de la Constitución”

Tomado de Nahum, Manual de Historia del Uruguay. Tomo I  Banda Oriental, Montevideo, 2002

 

2.- El Surgimiento de las divisas:

 

“Rivera una vez finalizado su mandato (octubre de 1834) fue nombrado comandante general de la campaña, que debía custodiar su orden, repoblarla y vigilar la frontera. El cargo fue hecho a la medida del caudillo libre de repartir tierras y ganado.

No obstante Oribe deseoso de unificar el País y concentrar el poder en sus manos no podía aceptar la existencia de un gobierno paléelo representado por Rivera en su comandancia General, por lo que suprimió dicho cargo.

El conocido relato que expresa la convicción de los paisanos de que era el Gobierno quien “se había “sublevado” contra don Frutos....”, es una clara muestra de las diferencias entre el país legal y el país real, entre la autoridad del presidente (prevista en la Constitución) y la del Caudillo (basada en la realidad social de la época).

Pocos meses después, una comisión especial del Poder Legislativo presentó un informe sobre la gestión financiera  de Rivera, presentando 174 cargos en su contra. Las polémicas periodísticas que se suscitaron al respecto contribuyeron a decidir la Revolución que Rivera lanzó en julio de 1836 donde surgieron las divisas blancas y coloradas.

Tomado de Nahum, Manual de Historia del Uruguay. Tomo I  Banda Oriental, Montevideo., 2002

 

Decreto de Manuel Oribe: el origen de la divisa blanca:

 

 

“Art. 1: Todos los jefes orientales y tropa del ejército en línea, las guardias nacionales de caballería, las partidas afectas a la policía y todos los empleados públicos en los departamentos de campaña usaran el sombrero con una cinta blanca con el lema “Defensor de las Leyes.

 

Art. 2: El Estado Mayor General, la Guardia Nacional de Infantería de la Capital, los empleados de toda la administración, la infantería de extramuros que usaran también el mismo lema, que llevaran en una cinta en los ojales del vestido y en formación en el sobrero.

 

Art. 3: Todos los ciudadanos no enrolados usaran del mismo distintivo en los ojales del vestido como señal de su adhesión a las leyes e instituciones de la República”.

 

El origen de la divisa colorada:

 

“El partido contrario adoptó consiguientemente otra divisa para distinguirse de sus enemigos, singularmente en las funciones de la guerra. Su primer color fue el celeste, tomado de la escarapela nacional, pero este color debilísimo en los tejidos de que podían hacerse las divisas, no resistía la acción atmosférica-. De ahí vino la necesidad de cambiarlo, y se cambió naturalmente por el colorado, de mayor firmeza y que es el más común en las letras que se emplean en la campaña para forrar los ponchos, para hacer los chiripas, etc. De ahí pues, se llamó colorado al partido que combatía a Oribe” (Andrés Lamas).

Fructuoso Rivera.

 

3.- La Guerra Grande (1839 – 1851): El mayor conflicto político del Uruguay Caudillesco.

 

El conflicto desarrollado durante la Guerra Grande fue de tal complejidad que es posible distinguir en él varios niveles de enfrentamiento.

Un primer nivel se desenvolvió dentro del país con la lucha de Rivera y Oribe, y casi en seguida, entre colorados y blancos, bandos políticos todavía y no partidos. Un segundo nivel fue protagonizado por la alianza de las corrientes políticas argentinas de Unitarios y federales con colorados y blancos, salteándose así las fronteras meramente jurídicas del Estado Oriental. Y todavía en un tercer nivel, que prolongó y amplificó la Guerra, entraron las primeras potencias europeas de la época, Inglaterra y Francia, en defensa de sus propios intereses comerciales y políticos. Todos estos niveles se desplegaron sucesiva o simultáneamente (...)

Fuente: Nahum, Benjamín, “Capítulo 6. La Guerra Grande 1839 –1852”, en Manual de Historia del Uruguay, Tomo I, Montevideo, Ed. Banda Oriental, 2002.

 

Actividad:

Con la ayuda de algunos de los libros de Historia nacional con los que cuentas en biblioteca realiza los siguientes ejercicios respecto a  la Guerra Grande:

1.- Explica el proceso de formación de las alianzas que se enfrentaron, que convierten a la Guerra en un conflicto local, regional e internacional (debes analizar los intereses que perseguían cada uno de los protagonistas)

2.- Argumenta por qué Montevideo pudo sobrevivir al “Sitio grande” y cuál fue el costo de dicha política.

3.- ¿Qué problemas debió enfrentar el Gobierno del Cerrito? ¿Cómo intentó resolverlos?

4.- ¿Qué establecían los Tratados de 1851? ¿Fueron perjudiciales para Uruguay? ¿Por qué?

 

4.- La persistencia de los conflictos políticos luego de la Guerra Grande.

“En los 35 años que van desde 1851 a 1886, se registraron 43 movimientos subversivos, así desglosables: 18 revoluciones, 9 motines y 16 conmociones o levantamientos de alcance medio”.

Lockhart Washington

 

“El período  histórico que va desde la paz de octubre de 1851 a la paz de octubre de 1872, es el más convulso y trágico de nuestra historia. A la matanza de quinteros se le contesta con los fusilamientos de Paysandú, a los fusilamientos de Paysandú con el asesinato de Flores; y al asesinato de Flores con el asesinato de Berro. Anacleto Medina, ejecutor de Quinteros, es cazado 10 años después en Manantiales, lanceado, desollado y enterrado vivo… ¡Venganza!, es la palabra del orden, la amenaza está pendiente, se respira rencor……Las familias, las madres, las hijas, los niños se sienten enemigos de uno u otro bando, los adjetivos: salvajes, sarnosos, ladrones, desgolladores, chusmas se cruzan en las conversaciones, en las cartas, en las visitas.

Las muchachas ostentan cintas celestes y coloradas, las blanquillas del pueblo entonan:

                                                           La perdiz canta en el monte

                                                           Y el jilguero en la cañada

                                                           ¡Viva la cinta celeste

                                                           Y muera la colorada!

La ciudad está agauchada, se tiene culto  a los caudillos, se usa el reloj y prendedor de la efigie Rivera, de Oribe, de Venancio Flores, de Leandro Gómez. Todas las familias criollas de Montevideo tienen al padre o a un hermano, o a un hijo en los ejércitos. El dolor, la sangre y el odio se sienten en carne propia, de una vereda a la otra, desde las puertas y balcones, las familias de bandos opuestos se miran con recelo y se desaíran (…)

Al estallar una revuelta, al llegar a la ciudad la noticia de un levantamiento (…) las familias del abandono revolucionario no están seguras (…) Todos los hombres están al servicio de un bando o de otro. Muchas veces las madres animosas tienen que defender ellas mismas su hogar, tabuco en mano, contra atropellos de forajidos (…..) la tarde misma en que estalla la conspiración blanca y asesinan a flores, es paseado por la calle 18 de julio, en un carro, con la cabeza cana colgando hacia abajo, el cadáver del ex presidente Berro (…) Esa noche, grupos emponchados recorren la ciudad y asaltan muchas casas de blancos. La sociedad uruguaya vive trágicamente (…)”

Zum Felde, Alberto, “El proceso histórico de Uruguay”, Montevideo, 1963.

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