DOS SENSIBILIDADES BARBARIE - CIVILIZACIÓN

DOS SENSIBILIDADES 

BARBARIE - CIVILIZACIÓN


Una Historia de la sensibilidad, y ¿ y por qué no de las mentalidades, como quiere las historiografía francesa? Sobre todo porque el termino sensibilidad es más nuestro y necesita menos explicaciones. Se trata de analizar la evolución de la facultad de sentir, de percibir placer  y dolor, que cada cultura tiene y en relación a qué la tiene.

Pretende ser más una historia de los hábitos del pensar de una época- aunque también puede incluirnos, una historia de las emociones; de la rotundidad o la brevedad culposa de la risa y el goce; de la pasión que lo invade todo, hasta la vida pública, o del sentimiento encogido y reducido a la intimidad, del cuerpo desenvuelto o del encorsetado por la vestimenta y la cocaccción social que juzga impúdica toda soltura. 

José Pedro Barrán 
Historia de la sensibilidad en el Uruguay.


Discíplínando el Carnaval Aviso publicado en la prensa con motivo del Baile de los Pierrots organizado por el Casino Familiar, carnaval de 1894: "Con el fin de evitar discusiones a última hora, se pre-viene a todos los señores socios e invitados que queda terminantemente prohibida la entrada al salón de baile a toda persona que no vista el traje de Pierrot según las indicaciones que se expresan más abajo. Blusa y pantalón blanco sin ninguna clase de ador-nos, cordón que sujete la blusa con dos pompones celestes, bola blanca, casquete celeste liso, medias negras, zapatillas blancas con un pompón celeste y medio antifaz negro."     
                                                                              Tomado de Montevideo Noticioso, 9 de febrero de 1894.


El juego en el Carnaval montevídeano El juego tenia, en efecto, el sentido de un combate, de una lucha a muerte: la furia de reventar una bomba conteniendo tres o cuatro litros de agua encima de la cabeza de alguno o estrellarle un huevo dispara-do como una bala en un ojo, dejándoselo como arco iris. Si además. víctima media el suelo con el cuerpo, como ocurría con frecuencia, el éxito era completo y la hazaña era saludada por el choque de las latas, el ruido infernal de los cencerros y las carcajadas gene-rales. f., En las viviendas más modestas, el vano de cualquier puerta o ventana era suficiente para acechar, latón en mano, el poso de los victimas. Pero el trafalgar carnavalesco tenia su territorio privilegiado en las azoteas. Desde ellas, las familias recorrían una manzana entero persiguiéndose y mojándose que daba gusto verlas. 14 En 1869, uno de los primeros años en que el Edicto policial prohibe, sin éxito, el juego con agua, la lista de las casas multadas por infringir la disposición resultó encabezada por el domicilio del entonces presidente de la República don Lorenzo 8atlle, donde se jugaba con un furor horripilante. 




  J.M. Blanes   La cautiva 1880

Observe la pintura de Blanes; ¿Qué elementos puede apreciar?

Que intento comunicar el pintor con el cuadro? 



"El investigador de la historia de la sensibilidad advierte que hacia 1900 está en presencia de sentimientos, conductas y valores diferentes a los que habían modelado la vida de los hombres en el Uruguay hasta por lo menos 1860. Una nueva sensibilidad aparece definitivamente ya instalada en las primeras décadas del siglo XX aunque perviven -tal vez hasta hoy- rasgos de la anterior 'barbarie'.

Esa sensibilidad del Novecientos que hemos llamado 'civilizada', disciplinó a la sociedad: impuso la gravedad y el 'empaque' al cuerpo, el puritanismo a la sexualidad, el trabajo al 'excesivo' ocio antiguo, ocultó la muerte alejándola y embelleciéndola, se horrorizó ante el castigo de niños, delincuentes y clases trabajadoras y prefirió reprimir sus almas, a menudo inconsciente del nuevo método de dominación elegido, y, por fin, descubrió la intimidad transformando a 'la vida privada', sobre todo de la familia burguesa, en un castillo inexpugnable tanto ante los asaltos de la curiosidad ajena como ante las tendencias 'bárbaras' del propio yo a exteriorizar sus sentimientos y hacerlos compartir por los demás. En realidad, eligió, para decirlo en menos palabras, la época de la vergüenza, la culpa y la disciplina.

(...)

Un modo de producción nuevo -como el que estaba gestándose en el Uruguay de 1860 a 1890- implicaba cambios en la sensibilidad, modificaciones del sentir para que a la vez ocurrieran transformaciones sustanciales en la conducta. Y así, sensibilidad y cambio económico entrelazados, no son ni causa ni efecto el uno del otro, sino factores que tanto se abren camino juntos como se limitan y se obstruyen el paso. Lo que cuenta en estos lazos entre sensibilidad y modo de producción es, entonces y antes que nada, advertir su correlación, notar que cierto esfuerzo de ascetismo de toda la sociedad fue contemporáneo de su 'modernización' y que ambos fenómenos se alimentaron mutuamente y se necesitaron."

(Barrán - "El disciplinamiento" Ed. Banda Oriental. Montevideo, 1991. p. 11 y 22)




La educación de los niños en el Uruguay Bárbaro. 

La violencia física del maestro, clave del sistema pedagógico bárbaro no se agotaba en el castigo del cuerpo del niño, se ejercía también sobre el alma. Por eso era que el método elegido para dominar la inteligencia del educando era apresarla: el estudio se hacía en base a ejercicios memorísticos, el aprendizaje de respuestas que debían decir exactamente como estaban escritos[...]

"La letra con sangre entra" decía el adagio popular. Y los maestros castigaban el cuerpo de los niños de diversas formas y con variado instrumental. 

                                                                 J.P. Barrán, Historia de la sensibilidad, la cultura bárbara. 1800-1860.

La escuela del Uruguay Civilizado.

"El simple hecho de asistir a la escuela, de dejar la entera libertad que tenía en su casa, opera una completa transformación en el niño. En las horas de clase no se juega, no se juega, no se ríe cuando se quiere, hay un orden fijo, una regla establecida que el niño aprende a respetar, cuando llega a hombre esos hábitos aprendidos en los bancos del colegio hacen que sin esfuerzo alguno respete a ley y reconozca una autoridad superior a la pasión individual [...] No se va a la escuela con la cara sucia, ni con los pies descalzos, no se asiste a clase con el cabello desgreñado ni en mangas de camisa. El niño se acostumbra a estar así decentemente en la sociedad." 

                                                                                                       J.P Varela 1868 citado por Barrán 1990.


https://rea.ceibal.edu.uy/elp/en-los-tiempos-de-varela/la_letra_con_sangre_entra.html

ESPACIOS PÚBLICOS 








Las playas del 900 

"Asimismo debemos recordar las playas, aquellas incandescentes y luminosas playas de enero, a la que los montevideanos iban como transigiendo, a causa de sus propiedades Medicinales.

La Playa Ramírez estaba más cerca de la dudad, que le formaba como un telón de fondo con sus chimeneas y los altos cipreses del cementeritio. Era una playa muy concurrida y ya más burguesa, que temia originalidad de estar dividida en tres sectores: el de los hombres, el de las mujeres y el de los caballos, que quedaba a la izquierda, junto a la punta rocosa.  Sabemos que el traje muestra la psicología de una época, y estas mujeres que parecían sin cuerpos y sin caras daban la modalidad del tiempo, cuando entraban al agua a pasitos, vacilando, generalmente de la mano unas con otras, para no caerse, con una coquetería llena de miedo, como entonces gustaba, y una gracia llena de pudor y debilidad. Porque esa era la modalidad de la época. Las niñas eran inocentes y las mujeres parecían niñas. Una educación rigurosa cuidaba de esa inocencia llena de rubores. Así, cuando el tranvía pasaba de una zona de baño a la otra, y por lo tanto, por encima del baño de los hombres, las madres decían a sus hijas que no miraran del lado del mar. Y las niñas, obedientes, bajaban los ojos o miraban hacia los áridos arenales. 


                Josefina Lerena  Entena Acevedo, Novecientos. En Raviolo, H. (ea) (2007), pp. 18 32.


LA CEREMONIA DE LA MUERTE 


Las ceremonias de la muerte en el Uruguay "bárbaro" "En las ceremonias de la muerte en la época bárbara llegaron a participar de casi todas las características de lo lúdico, tan predominante en aquella cultura. [...] En los velorios [que se hacían en la casa de la familia], los amigos y los parientes eran invitados con mates dulces y amargos, chocolate con bizcochuelo, puchero, etc., todo regado, sobre todo en campaña, con libaciones de caña (algunos de los alimentos ofrecidos dependían, claro está, de la categoría social del difunto). En muchas ocasiones después del sepelio, los asistentes eran invitados a comer a la casa de duelo o a un almacén próximo. [ad El 2 de noviembre, el día de los difuntos, los cementerios parecían romerías. Sus calles, cuando las había, estaban concurridísimas con los deudos y otros paseantes que, además de rendir homenaje a sus difuntos, charla-ban, reían y coqueteaban. (.) Los diarios hacían las crónicas de las tumbas mejor adornadas y los pulperos colocaban frente a los cementerios alma-cenes de bebidas que resultaban las delicias de los hombres que frecuentemente se embriagaban." 
                                                                                                                      J.P. Barrán 1989 

Una muerte más "civilizada" "La nueva sensibilidad, que es en parte la nuestra, solo concibió la muerte dentro del mundo de lo serio, lo majestuoso, lo 'terrible y lo individual [ya que] se veía morir con menos frecuencia t..] Los eufemismos empezaron a estar a la orden del día en el discurso de los periodistas por ejemplo, y el cadáver o el muerto del escritor `bárbaro' se transformaron en el finado o los restos mortales, y el cementerio pasó a denominarse, como lo decían t..] en 1900, un sitio de reposo para después de la muerte." 

                                                                                                                 J.P. Barrán 1990

 

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