DOS SENSIBILIDADES BARBARIE - CIVILIZACIÓN
DOS SENSIBILIDADES
BARBARIE - CIVILIZACIÓN
Observe la pintura de Blanes; ¿Qué elementos puede apreciar?
Que intento comunicar el pintor con el cuadro?
"El investigador de la historia de la sensibilidad advierte que hacia 1900 está en presencia de sentimientos, conductas y valores diferentes a los que habían modelado la vida de los hombres en el Uruguay hasta por lo menos 1860. Una nueva sensibilidad aparece definitivamente ya instalada en las primeras décadas del siglo XX aunque perviven -tal vez hasta hoy- rasgos de la anterior 'barbarie'.
Esa sensibilidad del Novecientos que hemos llamado 'civilizada', disciplinó a la sociedad: impuso la gravedad y el 'empaque' al cuerpo, el puritanismo a la sexualidad, el trabajo al 'excesivo' ocio antiguo, ocultó la muerte alejándola y embelleciéndola, se horrorizó ante el castigo de niños, delincuentes y clases trabajadoras y prefirió reprimir sus almas, a menudo inconsciente del nuevo método de dominación elegido, y, por fin, descubrió la intimidad transformando a 'la vida privada', sobre todo de la familia burguesa, en un castillo inexpugnable tanto ante los asaltos de la curiosidad ajena como ante las tendencias 'bárbaras' del propio yo a exteriorizar sus sentimientos y hacerlos compartir por los demás. En realidad, eligió, para decirlo en menos palabras, la época de la vergüenza, la culpa y la disciplina.
(...)
Un modo de producción nuevo -como el que estaba gestándose en el Uruguay de 1860 a 1890- implicaba cambios en la sensibilidad, modificaciones del sentir para que a la vez ocurrieran transformaciones sustanciales en la conducta. Y así, sensibilidad y cambio económico entrelazados, no son ni causa ni efecto el uno del otro, sino factores que tanto se abren camino juntos como se limitan y se obstruyen el paso. Lo que cuenta en estos lazos entre sensibilidad y modo de producción es, entonces y antes que nada, advertir su correlación, notar que cierto esfuerzo de ascetismo de toda la sociedad fue contemporáneo de su 'modernización' y que ambos fenómenos se alimentaron mutuamente y se necesitaron."
(Barrán - "El disciplinamiento" Ed. Banda Oriental. Montevideo, 1991. p. 11 y 22)
La educación de los niños en el Uruguay Bárbaro.
La violencia física del maestro, clave del sistema pedagógico bárbaro no se agotaba en el castigo del cuerpo del niño, se ejercía también sobre el alma. Por eso era que el método elegido para dominar la inteligencia del educando era apresarla: el estudio se hacía en base a ejercicios memorísticos, el aprendizaje de respuestas que debían decir exactamente como estaban escritos[...]
"La letra con sangre entra" decía el adagio popular. Y los maestros castigaban el cuerpo de los niños de diversas formas y con variado instrumental.
J.P. Barrán, Historia de la sensibilidad, la cultura bárbara. 1800-1860.
La escuela del Uruguay Civilizado.
"El simple hecho de asistir a la escuela, de dejar la entera libertad que tenía en su casa, opera una completa transformación en el niño. En las horas de clase no se juega, no se juega, no se ríe cuando se quiere, hay un orden fijo, una regla establecida que el niño aprende a respetar, cuando llega a hombre esos hábitos aprendidos en los bancos del colegio hacen que sin esfuerzo alguno respete a ley y reconozca una autoridad superior a la pasión individual [...] No se va a la escuela con la cara sucia, ni con los pies descalzos, no se asiste a clase con el cabello desgreñado ni en mangas de camisa. El niño se acostumbra a estar así decentemente en la sociedad."
J.P Varela 1868 citado por Barrán 1990.
https://rea.ceibal.edu.uy/elp/en-los-tiempos-de-varela/la_letra_con_sangre_entra.html
Las playas del 900
"Asimismo debemos recordar las playas, aquellas incandescentes y luminosas playas de enero, a la que los montevideanos iban como transigiendo, a causa de sus propiedades Medicinales.
La Playa Ramírez estaba más cerca de la dudad, que le formaba como un telón de fondo con sus chimeneas y los altos cipreses del cementeritio. Era una playa muy concurrida y ya más burguesa, que temia originalidad de estar dividida en tres sectores: el de los hombres, el de las mujeres y el de los caballos, que quedaba a la izquierda, junto a la punta rocosa. Sabemos que el traje muestra la psicología de una época, y estas mujeres que parecían sin cuerpos y sin caras daban la modalidad del tiempo, cuando entraban al agua a pasitos, vacilando, generalmente de la mano unas con otras, para no caerse, con una coquetería llena de miedo, como entonces gustaba, y una gracia llena de pudor y debilidad. Porque esa era la modalidad de la época. Las niñas eran inocentes y las mujeres parecían niñas. Una educación rigurosa cuidaba de esa inocencia llena de rubores. Así, cuando el tranvía pasaba de una zona de baño a la otra, y por lo tanto, por encima del baño de los hombres, las madres decían a sus hijas que no miraran del lado del mar. Y las niñas, obedientes, bajaban los ojos o miraban hacia los áridos arenales.
Josefina Lerena Entena Acevedo, Novecientos. En Raviolo, H. (ea) (2007), pp. 18 32.




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