Argentina Juan Manuel de Rosas 1835-1852

 Argentina Juan Manuel de Rosas 1835-1852



En este marco, apareció la figura de Juan Manuel de Rosas, un estanciero y

un hombre de negocios de la provincia de Buenos Aires. Además de los hacendados,

era apoyado por los sectores más pobres: los gauchos, negros, pardos

y demás grupos desfavorecidos. Buscaba restaurar el orden en una sociedad

convulsionada y como uno de los instrumentos para lograr el orden defendía

la religión católica. Rosas fue elegido dos veces gobernador de la provincia de

Buenos Aires. Su primer gobierno se desarrolló de 1829 a 1832 y el segundo

de 1835 a 1852, año en que fue derrotado en la batalla de Caseros. Inclusive

Sarmiento, gran opositor, reconoció el carácter popular de su gobierno: «No se

tiene aún noticia de ciudadano alguno que no fuese a votar. Debo decirlo en

obsequio de la verdad histórica, nunca hubo un gobierno más popular y deseado

ni más sostenido por la opinión… que el de don Juan Manuel de Rosas», reflexión

que realizó en relación al plebiscito del 16, 17 y 18 de marzo de 1835.

 

Luego del fusilamiento de Dorrego en 1827, Rosas se presentó como el único

capaz de restablecer el orden en las provincias. Cuando asumió, lo hizo con

«poderes extraordinarios», es decir no solo tenía el poder ejecutivo sino también

el poder de legislar. Las provincias vieron en un primer momento a un caudillo

federal capaz de conducir este proceso político complicado, por eso lo nombraron

encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina.

Luego de su primer gobierno, 1832 a 1835, dirigió una campaña militar contra los

pueblos originarios de la Pampa. A través del sistema de «indios amigos» intentó

realizar pactos con las diferentes comunidades. En 1835, se produjo el asesinato

del caudillo riojano Facundo Quiroga, acontecimiento que profundizó aún más la

crisis política de la región. Frente a esta situación, vastos sectores de la provincia

de Buenos Aires volvieron a convocar a Juan Manuel de Rosas, quien asumió

como gobernador con la «suma del poder público».

 

La cuestión de la Aduana de Buenos Aires siguió siendo, sin embargo, uno

de los ejes centrales de conflicto en la naciente Confederación Argentina. En

ese sentido, la relación entre Rosas y el interior fue compleja. Por un lado, como

gobernador de Buenos Aires no aceptaba distribuir las rentas de la Aduana, lo

cual generaba tensión con el resto de las provincias. Por otro lado, tomó medidas

que ayudaron a la economía del interior, como la Ley de Aduanas en 1835, que

establecía un aumento de los aranceles a los productos importados. Mediante

dicha ley, quedaba prohibida la importación de ponchos y otros productos textiles;

también de velas de sebo, peines y peinetas, platería y cueros manufacturados. A

su vez, se gravaban fuertemente el café, el cacao y el té, los carruajes, los vinos,

el aguardiente, la cerveza y la harina.


Además de la dimensión interprovincial, la ley buscó consolidar la paz

social, mediante una política económica que favoreciera a diferentes sectores

sociales. Los artesanos, saladeristas, agricultores y estancieros de Buenos

Aires recibieron con agrado esta medida, así también los sectores populares del

interior. La reacción de los países europeos al comienzo fue pasiva, pero cuando

los aranceles aumentaron, comenzaron los reclamos y la oposición, llegando a

bloquear el puerto de Buenos Aires en dos oportunidades (Francia en 1838 y

junto a Inglaterra en 1845-1848).

El distanciamiento del gobierno de Rosas con el interior fue en aumento por

la negativa del gobernador de Buenos Aires de dictar una Constitución nacional.

El interior, el litoral federal, los unitarios y el Imperio del Brasil conformaron una

alianza para enfrentar, finalmente, al caudillo bonaerense. Liderados por Justo

José de Urquiza, triunfaron en 1852 en la batalla de Caseros, tras la cual se

convocó a todas las provincias a enviar diputados para sancionar, finalmente, la

carta magna. Luego de la firma del Acuerdo de San Nicolás en Paraná, 1853, se

dictó la Constitución nacional, que estableció una forma de gobierno republicana,

federal y representativa.


Mara Espasande

Atlas histórico de América Latina




Comentarios

Entradas populares de este blog

LA ILUSTRACIÓN S. XVIII

PRIMER PARCIAL DE HISTORIA

LA REVOLUCIÓN FRANCESA 1789